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jueves, 31 de enero de 2013

Odisea en el local de Striptease





Una de las trolhistorias de el fantastico Scott Brel



Sí amigos, tal cual os lo cuento. Estaba ayer como de costumbre en casa tocándome las pelotas, con mi camiseta del Atleti con el nombre de Caminero, y escuchando el temón “Livin la Vida Loca” de un compilado de Ricky Martin que me grabé encima de un cassete de chistes de Arévalo, cuando de repente oigo que llaman a la puerta. Yo, que siempre que suena el timbre salgo escopetao para echarme una carrera con mi perro Agustín, un rottweiler yorkshire alemán muy nervioso que lo iban a sacrificar porque tenía dos penes pero al final lo salvamos, me pongo a correr como un loco. En eso que vamos igualaos y llegando a la curva del final del pasillo antes de la puerta, nos pasamos los dos de frenada y PAM!, nos pegamos un golpetazo contra el jarrón chino de mi abuela que se va a tomar por culo. Pero yo no me arrugo y como Agustín se ha llevado la peor parte (estaba todo deslomao en el suelo) llego antes a la puerta riendo JAJAJAJA y el pobre Agustín “Brrrrrrrrrrrrrrrr”.

Pues nada, que abro la puerta y PAM!, ahí está mi primo el militar porro en boca que acaba de llegar de misión en Afganistán, un país al norte de África. Pues nada, charlamos un poco: “Que pasa primo cuanto tiempo, si muy bien, no me jodas que no has follao en un año, a cuantos moros has matao, me cago en la puta, no te habrás vuelto maricón”. Lo típico. Nos actualizamos un poco, le preparo un Nesquick y un petisuis, hablamos. Me pregunta por la camiseta de Caminero, recordando viejos tiempo nos ponemos a ver en youtube el chufo que le metió a Italia en cuartos de final. La hostia, vaya golazo. Pues eso, estamos de risas y hablando, porro arriba, porro abajo, tu, yo , tu ,yo, izquierda, derecha, izquierda, derecha, derecha otra vez?… no, izquierda, izquierda no, derecha, PAM!, y cuando íbamos por el cuarto Nesquick decidimos irnos de putas, no sin antes ponerle algo de hierba en el pienso a Agustín para que se le calmara el dolor.

Cuál era nuestra sorpresa cuando llegamos y el puticlub de mi pueblo está cerrado porque se casa la madame con un cubano de 19 años, y la muy puta no me ha invitado a la boda, siendo casi como de la familia. Pues nada, dónde las dan las toman y no hay mejor aprecio que hacer desprecio. Ya nos veremos las caras. Bueno a lo que iba, que como está cerrado nos vamos al único sitio parecido, un local de striptis que está en el polígono industrial porque se supone que allí van a cerrar grandes negocios, aunque yo creo que sólo van los parguelas que no se atreven a poner los cuernos a la mujer.

Entramos y nada, nos ponemos a primera fila de la pasarela como si fuéramos un par de acabaos, de cubateo, de tranquis, de puta madre tío, desde aquí se ve bien. Las chicas con las berzas al aire, dándole vueltas a la barra, subiendo y bajando, con las tetas arriba y abajo, arriba y abajo, y luego se quitaban el tanga y PAM!, mejillonaco. Mi primo entonces gritaba y sacaba la lengua moviéndola en plan licky licky, se notaba que hacía un año que no veía mujer sin burka. Pues en ese plan estábamos cuando una de las chicas de la pasarela se fija en mi primo y se acerca, le mete la mano en el cubata, saca un hielo y se lo mete en el coño. Empezamos a flipar y entonces oímos: CLAC CLAC CLAC CLAC CLAC CLAC. Y la tía coge y dice: “Aguanta el cubata, aguántalo aquí”. Y mi primo que hace lo que le dice y entonces empiezan a caer los trocitos de hielo picao “cling cling cling cling cling”. La hostia. Y por si fuera poco, suena en los altavoces una especie de locutor y dice “Un aplauso para laaaaa… Picahielooooooos”. La gente aplaude y mi primo que coge el vaso y lo alza en un brindis y se lo bebe todo de un trago. Y yo: “joder primo qué asco, pero diles que te pongan otro cubata, eso tiene que saber a boquerón en vinagre”. Pues nada, que se lo bebió todo.

Yo ya estaba un poco quemao con el tema este de los hielos, pero me digo, “joder Abelino, intenta disfrutar la noche, que a tu primo no lo ves a menudo”. Y entonces de repente vuelve a hablar el speaker: “Con todos ustedeeees…. LA CASTIGADORAAAAAAA”. Y sale una jamona tremenda vestida de cuero negro con un culazo como para dar de comer a tres familias de negros. La tía empieza el show, caminando de aquí para allá, destetándose un poco, de vez en cuando dando algún latigazo al suelo con un pequeño látigo. Un rollo bondage, pero nada serio. Entonces a mi primo se le va la olla y grita. “Castigadora! Castígame ZORRA!”. Y la tía PAM!, gira la cabeza hacía nosotros como si fuera la puta ardilla del GIF. Yo creo que no sabía quién de los dos lo había dicho, porque coge y se dirige directa hacía mí, se agacha desde la plataforma con el tetamen colgando maravillosamente, y yo pensaba que me iba a meter mano al paquete, pero no: coge y me desabrocha la hebilla del cinturón, sacándomelo de un plumazo. Y yo: “joder, esta puta qué va a hacer”. Y la tipa que se pone a hacer pirulas con el cinturón, de aquí para allá, pim pam pim pam, que si me lo paso por el tetamen, que si lo chupo como si fuera una polla, que si me lo paso por el chichi. Mi primo caliente como una perra. Y de repente se vuelve a acercar la chica, me coge la cabeza y me indica que la baje. Yo pienso, “bueno, esto es un show, si hay que colaborar se colabora”. Entonces noto que me levanta la camiseta por dónde está el dorsal número 11 de Caminero, y yo otra vez pensando “qué trama esta mala puta”. Y de repente, tengo un momento de lucidez, pero es demasiado tarde…

PLACA!!
PLACA!!
PLACA!!
PLACA!!
PLACA!!

No grité, pero yo, que no lloro desde el anuncio del peluche Tristón, no pude evitar derramar una lágrima de puro dolor. Y la gente gritando y riéndose de mí, diciendo “hostia puta vaya viaje que le ha dao”. Levanto la vista y miro a la zorra como sólo he mirado a mi madre cuando me hacía copiar mil veces “No me volveré a fumar los cromos Panini de la Liga”. Entonces ella, en plan conciliador, me devolvió el cinturón, me dio un beso en la frente, y pidió un aplauso para mí. Pero sí, cabrona, tengo cinco marcas en la espalda que parezco Jesucristo en el Via Crucis.

Ya no vuelvo a un sitio de striptis amigos. Putas sí, las putas son de fiar, pero las stripers son demonios de la peor calaña. Os dejo un gif y un resumen para los vagos que no queráis leer.

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